José Vicente
del Valle Fayos

viernes 13 de abril de 2018

Aunque a veces tropiece

Prestar ayuda es positivo cuando la ayuda ha sido solicitada o cuando se percibe una exigencia. No lo es, en cambio, cuando se presta para satisfacer una necesidad propia. Así que el problema de querer asistir a otros se resume en una palabra: apego.

El apego es difícil de combatir porque está incrustado en nuestro instinto. Una dosis de consciencia, sin embargo, puede ser de utilidad. Porque solo si eres consciente de la motivación que te impulsa a ayudar al prójimo, puedes ayudarlo convenientemente.

Además hay que escuchar con atención a los demás porque seguro que en su expresión podremos encontrar algún indicio que nos diga si realmente esperan de nosotros algún tipo de auxilio. Y si no estamos seguros… mejor es callar a veces.

Aprenderé de ti, aunque a veces tropiece.