José Vicente
del Valle Fayos

jueves 24 de mayo de 2018

Higos y brevas

A veces las cosas no salen como uno espera. Y entonces la vida pasa entre higos y brevas.

La gracia de vivir es vivir con ilusión. Sentir que el mañana aguarda para nosotros algo diferente… a veces inesperado, pero siempre mejor. Y visto así prefiero flotar en el aire… acompasando nuestro paso como artistas de baile… reviviendo en cada instante las experiencias que nos han unido…

Visto así prefiero confiar en la senda poblada de señales que marcan nuestro destino.

domingo 06 de mayo de 2018

Ella eres tú

No saber como te llamas es un problema, especialmente cuando se acerca el primer domingo de mayo.

Vienes de la escuela con la mochila cargada de libros, tarde, hambriento y cansado… meses después de haberte matriculado en un curso que no necesitas, con un nombre que no es el tuyo y el apoyo de una família que te quiere… tal vez demasiado. Y piensas en todas las veces que has tropezado. En el olvido. En la doble vida. En tu familia, en ti mismo y en tu otro yo. En el préterito perfecto y el pretérito anterior.

Y a pesar de todo sabes que siempre ha habido alguien a tu lado. Una protectora que te ha dado calor y te ha hecho sentir arropado.

Todos sabemos quien es ella. Ella es una madre.

Ella eres tú.

viernes 13 de abril de 2018

Aunque a veces tropiece

Prestar ayuda es positivo cuando la ayuda ha sido solicitada o cuando se percibe una exigencia. No lo es, en cambio, cuando se presta para satisfacer una necesidad propia. Así que el problema de querer asistir a otros se resume en una palabra: apego.

El apego es difícil de combatir porque está incrustado en nuestro instinto. Una dosis de consciencia, sin embargo, puede ser de utilidad. Porque solo si eres consciente de la motivación que te impulsa a ayudar al prójimo, puedes ayudarlo convenientemente.

Además hay que escuchar con atención a los demás porque seguro que en su expresión podremos encontrar algún indicio que nos diga si realmente esperan de nosotros algún tipo de auxilio. Y si no estamos seguros… mejor es callar a veces.

Aprenderé de ti, aunque a veces tropiece.

domingo 01 de abril de 2018

Cenaré calabaza

Encontrarte la nevera llena una vez a la semana es magia.

Aunque para comer siempre elijo los platos de Mamá, de la cena me encargo yo. Preparo pescados, verduras y purés al microondas, al horno o a la plancha con los alimentos que encuentro en ese misterioso armario blanco que hay a la entrada de la cocina.

Pero lo más extraordinario de mi frigorífico es su capacidad de transmitir mensajes subliminales. Porque acostumbrado a encontrar todas las semanas un manojo de espárragos en su interior, esta mañana he descubierto una ración de calabaza. Y… ¿qué voy a hacer?

Bueno… creo que cenaré calabaza.

domingo 18 de marzo de 2018

Presencia, cariño y agrado

Los cambios de estación siempre traen nostalgia a mi memoria, pero esta vez ese sentimiento ha durado solo un par de días porque hoy me siento feliz y lleno de energía.

Y quiero decirte que has sido tú, con tu ejemplo, quien me ha abierto los ojos y me ha enseñado a mostrar otro lado más amable y más atento. Y quiero darte las gracias por esa moneda que me has regalado… esa moneda de incalculable valor, forjada de presencia, cariño y agrado.

Lo que quiero decir es que soy tuyo y estaré siempre a tu lado.

jueves 01 de marzo de 2018

El cariño que tú das

Esta mañana he salido a caminar y he respirado la niebla que cubre el paisaje montañoso de la tierra que me ha visto crecer. Y mientras caminaba me he sentido invadido por algunos recuerdos que parecían diluirse como pequeñas gotas de agua suspendidas en el aire. Recuerdos gaseosos. Recuerdos que no puedo ver.

He recordado a mi padre pronosticando un futuro esperanzador para nosotros y he recordado tu voz dándome consejos de prudente diálogo con los demás. Y debo confesar que, a pesar de las gafas que llevo, cuando las nubes bajan mis ojos no dan para más. Y entonces pregunto, pero de nada sirve preguntar. Lo que vale eres tú.

Lo que vale es el cariño que tú das.

sábado 17 de febrero de 2018

Y le dije sí

Ayer me llamó alguien por teléfono y me preguntó en tono alto e inquisitivo “por quien va” lo que escribo.

Estoy viviendo estos días con algo de sensiblería y no me gusta que me griten, pero el ánimo de hacer de la benevolencia y la alegría una constante, me empujó ayer a excusarme con una versión equivocada de aquella respuesta que Neruda dió al humilde cartero que ansiaba escribir para ti estos hermosos versos.

Y le dije sí.

jueves 15 de febrero de 2018

Se cumplan tus mejores deseos

Ayer recibí el mensaje de alguien que aludía a la amistad de todos y sentí una gran emoción. Más tarde, al caer la noche, me imaginé escribiendo para ti una carta de amistad y así me dormí lleno de esperanza, lleno de calma… lleno de paz.

Esta mañana he evocado en mi memoria nuestro diálogo sobre el día de hoy. Y no sabiendo muy bien de qué forma expresar en esa carta de ensueño lo que por ti siento, he decidido escribirte aquí para decirte con todo mi cariño: “En este día tan especial se cumplan tus mejores deseos”.

miércoles 14 de febrero de 2018

Volveré siempre a ti

Anteayer terminé de escribir, en algo más de 18.000 caracteres repartidos en 450 líneas de javascript, el nuevo motor de este sitio.

Y quizá no parezca apropiado hablar hoy de programación, pero quiero decirte que estoy encontrando en las actividades de la vida cotidiana una salida al aprecio que te guardo, una forma de expresar nuestro afecto… una prueba sincera de nuestra confianza. Así que en el día de la amistad te escribo para darte las gracias de todo corazón por enseñarme a vivir, por mostrarme el camino que quiero seguir… por devolverme la ilusión.

Sabes que soy tuyo y volveré siempre a ti.

domingo 04 de febrero de 2018

Todo me sabe a ti

El técnico optometrista regula la graduación de mis gafas. Y no es tarea fácil encontrar un equilibrio entre juicio e inspiración, entre calma y brío… entre abulia y emoción.

Por estas fechas buscaba refugio en los tejados cubiertos de nieve de las postales que venden en el quiosco de la esquina. Y me ilusionaba ante la perspectiva de encontrar aprecio en el saco cargado de dependencias de alguien que viste de rojo y tiene domicilio en algún lugar del polo norte.

Pero he abierto los ojos y me he dado cuenta de que no hace falta ir al polo norte para encontrar aprecio, de que las postales son… postales… de que las dependencias no despiertan interés en mí. Y aunque el invierno se presenta como una época juiciosa, tranquila y disciplente, soy feliz.

Feliz porque todo me sabe a ti.